Descripciones

Los alumnos de 4º han trabajo en su clase de Lengua el Texto descrpitivo. Han aprendido que una prosopografía es la discricpción física de una persona y una etopeya, la descripción de su carácter. Si combinamos ambas, estaremos realizando un retrato y si, además, con ese retrato queremos hacer una ridiculización mediante la hipérbole, conseguiremos hacer una caricatura. Si, en cambio, queremos describir un lugar, redactaremos una topografía.

Una vez asimilados estos conceptos y después de trabajar descripciones hechas por escritores como Galdós, Clarín o Valera, han sido los propios alumnos los que han realizado sus  creaciones. Han escrito unas descripciones excelentes, y como prueba de ello os dejo  dos para que las podáis leer. Como veréis, son dos descripciones muy distintas. La primera ha sido escrita por Joel Borbón, es muy personal y en ella describe un objeto importantísimo para él: su moto. La segunda, la ha escrito Nuria Sánchez y lo que ha hecho es describir lo que ve en una foto: una foto muy dura, tomada a unos niños en un campo de concentración nazi. La descripción de Nuria es sobrecogedora y deja ver la gran sensibilidad de su autora. Da la casualidad de que Nuria participa en el club de lectura y la semana pasada estuvimos hablando sobre nuestra lectura de Un saco de canicas, novela autobiográfica sobre las vivencias de un niño judío durante la ocupación alemana de Francia.

Como podréis comprobar, son dos magníficas descripciones aunque de temas bien distintos.

Joel Borbón

Hoy voy a describir lo que más quiero del mundo, después de mi familia, claro. Se trata de mi moto, mi querida y amiga moto, con la cual paso mucho tiempo encima y es como si conectáramos por arte de magia y solo fuéramos uno.  Su color blanco, el cual brilla más que muchas perlas preciadas de la profunda mar y su color azul mate, que refleja un toque de seriedad en ese juguete al que tanto quiero.

El ronroneo que desprende su motor desprende una caricia que recorre todo mi cuerpo. Es suave pero lo suficiente como para que se me pongan los pelos de punta. No todas las motos te dejan sentir la seguridad que siento con la mía, ese poder de decir que no va a pasar nada si confías en ella.

El sonido que tiene cada moto es diferente y a veces cuesta reconocerlo, pero el de mi moto lo reconocería de aquí a la Luna, ese zumbido de petardeo cuando hace reacción la gasolina con el aire y se produce esa combustión, es bello, impresiona a las demás motos, sientes una fuerza extra, lo único malo que le encuentro a esta moto, es que como todas las demás, gasta gasolina, y no es gratis. Se me olvidaba, soy el único que le gusta ese olor ácido de la gasolina, que te entra por la nariz y te llega hasta los pulmones. Con esta moto, he llegado a escalar montañas rocosas y llenas de tierra, que parece que las sube como si se tratara de una carretera recta, sin ninguna complicación y con toda la facilidad del mundo. No puedo describir las sensaciones que expresa este vehículo en mi persona, son demasiado profundas como para poder sonsacar información.

El caso, que maldigo el no poder haberla conseguido antes, todo el tiempo perdido que llevo con ella, pero después pienso en el que voy a invertir, y esa idea se fuga de mi mente, como si de un pájaro del nido se tratase.

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SONRISAS EN BLANCO Y NEGRO

Nuria Sánchez

Una foto, una simple foto. Un pedazo de papel empapado de tinta con destellos de luz y oscuridad. Niños detrás de una alambrada, una alambrada que reprime su vida y su libertad. Una alambrada controlada por gente que se cree con el poder de privarles de sus derechos.

Son niños, niños inocentes que son juzgados por su religión, por su raza y por sus ideales. Niños que no conocen otra realidad que estar encarcelados y esclavizados. Niños obligados a hacer trabajos de no tan niños. Niños que viven en una realidad de muerte diaria y de desnutrición. De malos tratos y de explotación.

Los hay de varias edades, unos más pequeños que otros, pero todos con algo en común, una infancia robada, cabezas rapadas, ropas a rayas y sonrisas falsas en las caras dibujadas. Sonrisas que esconden sentimientos de tristeza e infelicidad. Pero todos con algo en común, su fuerza. La fuerza que les lleva a luchar día tras día por su vida en los campos de concentración.

Vemos una niña, con la mano hecha un puño y mostrando el antebrazo… Mantiene una mirada firme con una expresión serena y fuerte… Una niña que, a pesar de vestir ese pijama de rayas, lucha por su vida, por sus valores. Una niña que, con un solo gesto, avisa que está dispuesta a morir luchando.

Vemos otros niños, un poco más rezagados, escondidos detrás de otros. Visten con una capa de tristeza en su ser. Se les ve el miedo en su mirar, pero no por ello han dejado de luchar.

Son diferentes personalidades las que vemos reflejadas en la foto, unos más miedosos, otros más valientes, otros más despistados y otros más centrados. Personalidades opuestas que reflejan la realidad de una raza, una sociedad reprimida entre alambradas.

Sus padres, algunos junto a ellos, otros ya muertos, son personas normales: médicos, carpinteros, periodistas, músicos, hosteleros… Personas equivalentes a las que hay en la raza aria. Gente de calle, gente que te encuentras en tu día a día, y que no por ser diferentes son inferiores a ti.

Años de represión y de guerra, mostrados en un trozo de papel. Millones de sentimientos, emociones y de personalidades también. Y es que al fin y al cabo… no es una foto, no una simple foto.

 

descripción nuria

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También Iván Roca quiere compartir con todos nosotros su descripción, en este caso sobre un personaje cinematográfico por todos conocidos y que a Iván le fascisna, estamos hablando de Terminator, el gran éxito de pantalla del año 1984 y protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

El Terminator

Iván Roca

Este androide con semejanza a Robocop, pero en versión austríaca, posee un esqueleto del más duro acero debido a que puede resistir desde los más poderosos explosivos hasta las temperaturas más extremas.

Respecto a su impresionante fuerza, comentada muchas veces, es capaz de levantar hasta diez toneladas de peso, es decir, la masa de un coche. Otro de los muchos inconvenientes para nosotros los humanos, es que este gran poder ya lo poseen los robots de menor estatura, los cuales miden hasta dos metros. El problema viene cuando a sus versiones más grandes  se les va aumentando por diez esa misma fuerza.

Otra gran cualidad es su astucia, la cual viene ligada a su inteligencia, pues posee una cantidad de información comparable o superior a la de Wikipedia. Entre toda esa información se incluye desde el uso de todo tipo de armas hasta todo tipo de ciencias humanas entre las que destaca psicología e historia. También posee la habilidad de autorrepararse e incluso de actualizar su modelo pudiendo pasar del modelo T-.800 estándar hasta un avanzadísimo T-1000, el cual es una máquina del asesinato y la infiltración, pudiendo, gracias a su composición, un metal líquido infiltrarse en cualquier sitio.

Como último recurso puede llegar a autodestruirse, debido a que su fuente energética son dos células de hidrógeno y están preparadas si es necesario para su volatilización. La explosión sería comparable a la del zepelín alemán Heidenburg o superior. Gracias a todas estas habilidades ha podido retener e incluso derrotar a modelos muy superiores tanto física como  armamentísticamente.

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